La defectuosa estrategia legal de Jefferson Farfán contra Frito Lay

Leo que el futbolista Jefferson Farfán está demandando una reparación por daños a Frito Lay por haber usado su imagen en un comercial hace un par de años sin su autorización. Al parecer, en el comercial aparecía Jorge Benavides haciendo su personaje de la Foquita Farfán y dando a entender que el jugador llevaba una vida licenciosa y pródiga.

Lo primero que me llama la atención es que el abogado plantee la demanda en términos de “discriminación racial” y no de uso indebido de imagen. Lo que Farfán debe de presentar es una demanda por uso indebido de la imagen personal, donde la connotación negativa o falsa que se hace de él constituirá un agravante al momento de fijar la reparación por daños. Obviamente, ese proceso puede durar tranquilamente un par de años y nadie, literalmente nadie, le puede estimar el monto en el que se fijará la reparación.

Ahora, Farfán señala que no persigue un “interés económico” con su demanda sino una intención moralizante. Entonces, lo que deberían de haber hecho es llevar su causa ante la Comisión de Competencia Desleal de Indecopi o ante el CONAR. La publicidad racista está penada por las normas de publicidad y se ponen multa de varios cientos de UITs que pasan a ser ingresos del Estado, no de un privado.

Otra cosa interesante es que la nota de prensa anuncie una “futura demanda” luego de un fallido intento de negociación. Me parece que se trata de una maniobra de relaciones públicas torpemente ejecutada por la defensa el jugador con la finalidad de presionar a la empresa y la agencia de publicidad involucradas a aceptar las condiciones de la defensa de Farfán bajo amenaza de demanda.

Tampoco estaría demás analizar el hecho de que Farfán ha sido imagen hasta el año pasado de una campaña de Coca Cola y que Frito Lay, la empresa a la que denuncia, está vinculada a Pepsi. La presentación de demandas tontas o injustificadas con la finalidad de afectar la economía o prestigio de un competidor también pueden ser consideradas como un daño concurrencial ilícito según las normas de competencia desleal.

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